Un programa de gobierno para Vivir la UNED mejor

Hace poco más de un año presenté mi candidatura al rectorado de la UNED con una propuesta que obtuvo un gran respaldo entre la comunidad universitaria, lo que agradezco una vez más. Interpretamos aquel resultado como un indicador de que en la UNED había comenzado a calar la necesidad de un nuevo impulso. Inesperadamente, se nos presenta ahora la oportunidad de lograrlo. Es un objetivo que afronto con una enorme ilusión y sentido de la responsabilidad.

Nuestra propuesta parte de apreciar las enormes posibilidades que tiene la UNED.

Nuestra propuesta parte de apreciar las enormes posibilidades que tiene la UNED. Si nos comparamos con el resto de universidades, somos la primera por número de estudiantes, tenemos una plantilla de profesorado y personal de administración y servicios muy cualificada, nuestra red de centros asociados distribuidos por todo el territorio nacional es incomparable, y contamos con recursos económicos importantes. Sin embargo, al mismo tiempo, existe la percepción generalizada de que no estamos sabiendo activar esas enormes capacidades. Y eso es algo que achaco a las inadecuadas políticas impulsadas en los últimos años desde los diversos equipos de gobierno. Una visión renovada y una buena orientación estratégica podrían revertir la situación y hacer que la UNED sea una universidad más atractiva para los estudiantes y que ofrezca un servicio más valioso al conjunto de la sociedad.

Una visión renovada y una buena orientación estratégica podrían hacer que la UNED sea una universidad más atractiva para los estudiantes y que ofrezca un servicio más valioso al conjunto de la sociedad.

De acuerdo con nuestro análisis, las dificultades en la UNED no comienzan en los últimos años. Nuestra senda errónea se inicia con una inadecuada implementación del Plan Bolonia. Entonces se llevaron a cabo cambios estructurales como la reordenación de la red de centros asociados y la reestructuración de los servicios docentes, que afectaron a la función tutorial, a la forma de gestionar las asignaturas y a las tecnologías de apoyo a la enseñanza. El resto de universidades también tuvo que realizar esa adaptación, con mayor o menor fortuna. Fueron años de bonanza en los que se tomaron unas decisiones posteriormente insostenibles. Aquellas políticas, seguidas por la inacción y falta de proyecto de los años posteriores, carecieron de una revisión crítica. Y así hemos llegado a la situación actual: caída de la matrícula, parálisis y centralización presupuestaria, descenso en la asistencia a tutorías, drástica reducción de la formación permanente y un desarrollo de los nuevos planes de estudio centrado en la tramitación burocrática, en cumplir requerimientos, plazos y protocolos. Todo el personal de la UNED ha incrementado su carga de trabajo, sin que su esfuerzo revierta en una mejora de la satisfacción de los profesores, del PAS, o de los estudiantes.

Hoy en día la propuesta educativa de la UNED es imprecisa, a medio camino entre la enseñanza a distancia y la presencialidad.

Hoy en día la propuesta educativa de la UNED es imprecisa, a medio camino entre la enseñanza a distancia y la presencialidad. Hemos intentado reproducir la adaptación al EEES de las universidades presenciales, poniendo el foco, por ejemplo, en recursos como las grabaciones, que replican las presentaciones magistrales en clase. Y mientras, carecemos de un modelo de enseñanza a distancia explícito, con unos mínimos metodológicos claramente declarados, que sea capaz de atender a las exigencias de una formación centrada en el estudiante, pero que a la vez permita atender a un número importante de personas que demandan una enseñanza superior no presencial.

Como mantenía hace un año, sigo pensando que la UNED está aún en condiciones de ser la universidad de referencia en la enseñanza a distancia.

Como mantenía hace un año, sigo pensando que la UNED está aún en condiciones de ser la universidad de referencia en la enseñanza a distancia. Pero eso solo será posible si se establece un rumbo claro que nos permita aprovechar todo su potencial. Nuestros recursos y nuestro personal, junto con la red de centros asociados distribuidos por todo el territorio nacional y en el exterior, constituyen un excelente punto de partida para que el PDI, los profesores tutores y el personal administrativo, podamos ofrecer unos servicios de calidad a nuestros estudiantes.

En este programa se presentan, de forma necesariamente resumida, las principales líneas de actuación que nos permitirán dar ese paso adelante y hacer una UNED mejor. Como síntesis, destaco las cinco siguientes:

  • Limitar la máxima carga académica individual del PDI mediante su cálculo en horas de trabajo, como ocurre en el resto del sistema universitario, para mejorar nuestra dedicación a la enseñanza y la investigación y, además, justificar la necesidad de nuevas contrataciones.
  • Mejorar el desarrollo de la carrera profesional en el PAS, confiando en su capacidad para atender a las necesidades de un nuevo modelo de servicios, más simple y eficiente, que responda a los objetivos estratégicos de la universidad.
  • Articular un modelo de enseñanza y prestación de servicios centrado en los estudiantes, que garantice la calidad sobre la base de una mejora en los recursos de aprendizaje, los cursos virtuales, los procedimientos de evaluación, y una agilización de procedimientos como la matrícula o el reconocimiento de créditos.
  • Regular la figura del profesor tutor mediante un marco laboral adecuado que defina con claridad su labor docente, de manera que se garantice la escalabilidad de nuestro modelo de educación a distancia y se asegure la calidad de la atención al estudiante en grados y másteres.
  • Actualizar el papel de los centros asociados para integrarlos plenamente en el esquema de servicios —docentes, de investigación, de transferencia y divulgación— que presta la UNED a la sociedad, permitiendo liberar su potencial como presencia de la UNED en el ámbito local y en el extranjero.

Hacer una UNED mejor, dotarla de un horizonte claro, y mejorar la calidad de nuestra vida en ella son los objetivos que mueven mi propuesta. Para avanzar en ese compromiso compartido necesitamos un proyecto sólido, resumido en este documento, que es el resultado de un análisis serio y continuado en el tiempo de nuestra situación y del contexto nacional e internacional. Invito a la comunidad universitaria a tomarlo como una propuesta abierta que pretende atender las inquietudes de todos los colectivos. Para impulsarlo necesitaré el apoyo de cada una, de cada uno.

 

C. Victoria Marrero Aguiar