Propuestas para el PDI

La calidad de nuestro PDI es uno de los rasgos que hacen que la UNED destaque frente a sus competidores directos. Tenemos una plantilla de profesorado con un nivel de cualificación equiparable al de las mejores universidades del país, y así lo pone de manifiesto nuestra proporción de doctores, profesorado acreditado y sexenios de investigación. La UNED también se considera una universidad atractiva para desarrollar una carrera académica, como muestra el alto número de candidatos que se presentan a nuestras convocatorias de plazas. Estamos pues en una muy buena situación para afrontar los retos de futuro.

Sin embargo, esta fortaleza se encuentra mermada por una inadecuada organización de nuestras tareas y por una fórmula para el cálculo de nuestra actividad académica ajena a la del sistema universitario español. Esos factores, sumados al continuo descenso en la plantilla de profesores, han generado un aumento de nuestra carga de trabajo que inevitablemente termina afectando a la calidad de nuestra docencia, a nuestra producción investigadora y, en consecuencia, a nuestra ilusión por el trabajo diario en esta universidad. A esos elementos se suma un modelo metodológico que arrastra importantes desequilibrios y dificulta la escalabilidad. Como consecuencia, el sistema depende enormemente del voluntarismo para acometer los compromisos docentes, con el consiguiente riesgo de colapsar los servicios esenciales de la universidad.

Solo superaremos esta situación mediante un planteamiento preciso de lo que representa la docencia en la UNED, que nos permita diseñar las tareas y la dedicación de manera clara y adecuada. Necesitamos organizar la gestión de la carga académica, dotarnos de procedimientos capaces de cubrir las necesidades asociadas a los altos volúmenes de estudiantes que se matriculan en nuestras asignaturas, disponer de recursos de apoyo al docente, y articular procedimientos simplificados de colaboración entre los docentes y el personal de administración y servicios.

Nuestro margen de mejora es amplio y disponemos de los medios para lograrlo. Para ello, consideramos imprescindible poner en marcha las medidas siguientes:

  • Calcular la dedicación a las tareas académicas de un profesor de la UNED estimando su carga docente en horas de trabajo, como sucede en el resto del sistema universitario y en consonancia con la normativa nacional vigente (Real Decreto Ley 14/2012). Para ello, se establecerá la equivalencia estándar entre horas y ECTS, y se negociará con los órganos de representación y sindicatos las reducciones de la carga docente, tanto por el reconocimiento a la actividad investigadora como por gestión, transferencia o innovación. Esta medida redundará en el único modo real de apoyar la acreditación de nuestro profesorado: preservando el tiempo que necesitan para desarrollar su carrera investigadora y la calidad de su docencia. La revisión del conjunto de la actividad académica individual nos permitirá, en primer lugar, una distribución interna más equitativa; y simultáneamente, negociar con el Ministerio, con una base sólida y contrastable, una  ampliación de las plazas que necesita convocar la universidad.
  • Por lo que respecta a la política de PDI, tras unos años en que no ha existido ninguna, y la práctica totalidad de las plazas de reposición se han dedicado a la promoción del profesorado acreditado, creemos que es imprescindible una reflexión fundamentada sobre la situación en que quedará nuestra docencia tras las próximas jubilaciones, en una universidad cuya plantilla está notablemente envejecida. Nos parece imprescindible planificar un crecimiento armónico de nuestra plantilla de PDI combinando las legítimas aspiraciones de promoción individual con la necesidad institucional de atención docente y crecimiento en investigación. Adicionalmente, y con el fin de facilitar la tarea de las comisiones de valoración de plazas de PDI, se ofrecerá a las interesadas un servicio de informe bibliométrico de los candidatos realizado por el personal de la Biblioteca.
  • La UNED debe participar activamente en las negociaciones sobre el nuevo estatuto del PDI para que se valore adecuadamente la docencia a distancia y los diferentes perfiles del profesorado necesarios para desarrollar nuestra modalidad de enseñanza con criterios de calidad.
  • Nuestro proyecto incluye un conjunto de medidas destinadas a apoyar la docencia en la UNED. Aunque se detallan en el capítulo 6, las presentamos aquí de modo esquemático:
    • Se facilitará la creación de recursos educativos digitales con la participación de una unidad especializada, en la que confluyan servicios del CEMAV, el CTU y la Editorial —con los posibles refuerzos que sean necesarios—, de modo que el profesorado disponga de diferentes formatos para elegir los que mejor se adapten a cada materia y asignatura.
    • Crearemos una unidad de analítica de aprendizaje que permita gestionar los datos digitales que proporcionan los cursos virtuales, una vez que contemos con una nueva plataforma de aprendizaje (nuestro compromiso es tomar esa decisión en los primeros 6 meses de mandato).
    • Se proporcionará atención específica a las asignaturas de TFG y TFM, ofreciendo a las comisiones coordinadoras la posibilidad de incorporar profesorado de apoyo (tutor, inicialmente), de simplificar los procesos de comunicación y seguimiento, con una validación automática de la autoría de los textos (control anti-plagio) y una mejora en los de evaluación (con automatización de los procesos mecánicos de propuestas de comisiones de evaluación). Los procedimientos de control anti-plagio se pondrán también a disposición de la Escuela de Doctorado y de los directores de tesis doctorales.
  • Entre las medidas de ayuda a la investigación, que se detallarán también más adelante (ver capítulo 7), avanzamos las siguientes:
    • Incrementar nuestro porcentaje de Personal de apoyo a la Investigación y el Desarrollo (PI+D) para alcanzar la media del sistema universitario, pasando del 0,8% actual (la cifra más baja de las universidades españolas) al 15%.
    • Para conseguirlo, comenzaremos invirtiendo un millón de euros en el Plan de Promoción de la Investigación (plan propio) y fomentaremos la participación en convocatorias competitivas de personal de investigación
    • Reconocer la transferencia y difusión de nuestros resultados de investigación como otra de las aportaciones esenciales de la universidad a la sociedad, creando mecanismos para detectar y apoyar iniciativas incipientes desarrolladas por nuestros investigadores que sean del interés institucional.
    • Aplicar protocolos de apoyo a la investigación que permitan integrar de forma coordinada los servicios prestados por la Biblioteca, la Fundación UNED y también que nuestros investigadores puedan contar con la red de centros asociados y centros de apoyo.