Docencia, aprendizaje y ordenación académica

Desde su creación, nuestra universidad ha sido vanguardia de la educación a distancia. En los últimos años ha ido perdiendo esa ventaja competitiva por su lentitud en adaptarse a la formación digital, con sus nuevas formas de transmisión de los conocimientos, nuevos modelos de organización de la docencia, nuevos sistemas de apoyo al estudiante, y nuevas formas de relación social y de generación del conocimiento. Debemos recuperar nuestro liderazgo en innovación metodológica mediada por las tecnologías, tanto a nivel nacional como internacional.

A continuación, se proponen una serie de medidas para desarrollar esa nueva orientación, algunas de aplicación inmediata, y otras de implantación progresiva a lo largo de los próximos años.

  • Como medida inmediata, proponemos revisar el Reglamento para la elaboración de nuevos títulos vigente desde abril de este año, para devolverle el espíritu de los Estatutos de la UNED y evitar el papel preponderante otorgado a órganos unipersonales en la propuesta de titulaciones y asignación de docencia. La UNED necesita actualizar su oferta formativa, ofrecer sus estudios de un modo abierto a la sociedad, para que el incremento en el número de estudiantes sea el resultado de unas titulaciones de calidad, atractivas, actualizadas y adaptadas a las necesidades de nuestro entorno. Para ello es imprescindible un debate académico sereno que permita contar con la iniciativa de los profesores y sus órganos colegiados (consejos de departamento, juntas de facultad y escuela), en coherencia con los Estatutos de la UNED.
  • En el ámbito de la ordenación académica, proponemos sistematizar e introducir coherencia en la planificación de la docencia en todos los niveles: acceso, grado, máster, doctorado, títulos propios y de formación permanente, mejorando y simplificando su gestión y difusión. La UNED ofrece a la sociedad tres tipos de programas formativos: títulos oficiales —Grado, Máster y Doctorado—, sus títulos propios —enseñanza abierta, formación del profesorado, especialista y experto universitario y máster propio— y toda una oferta de cursos y materiales abiertos —MOOC, OCW, etc.—. Se facilitará a los estudiantes el acceso a esos programas de manera clara, con alternativas que puedan complementarse y estén relacionadas entre sí, según sus necesidades en cada instante. Avanzar en esa tarea requiere articular adecuadamente la oferta conjunta de la UNED, coordinando la ordenación académica de todos nuestros estudios, en lugar de gestionarlos de modo fragmentario en distintos vicerrectorados como se hace actualmente. Proponemos avanzar en los siguientes puntos:
    • Relación entre las competencias de los grados y las de los másteres, que ahora mismo son, en buena medida, una incógnita.
    • Análisis de la continuidad en los másteres de nuestros estudiantes de grado: en cifras de matrícula, pasamos de 129.000 a 9.400 (entre estos, se desconoce el porcentaje de graduados por la UNED).
    • Oferta de másteres: la UNED es la universidad española con mayor proporción de oferta de másteres respecto a grados. Sin embargo, nuestra oferta de plazas en muchos másteres es similar a la de las universidades presenciales. Para que podamos adecuarnos a la modalidad de enseñanza a distancia es necesario modificar la incorrecta metodología actual. Proponemos facilitar la incorporación de profesores de apoyo, inicialmente tutores, que acompañen a los estudiantes y modificar el procedimiento de tutorización y defensa de TFM, como se indica más adelante.
  • En consonancia con el punto anterior, proponemos dotar de una mayor coherencia a la relación entre la formación reglada y la no reglada, estableciendo un mapa de cursos no reglados impartidos por cada departamento y facultad y fijando pasarelas claras y atractivas desde los grados hacia formación permanente que sean de utilidad para los estudiantes en riesgo de abandono y los que desean ampliar su formación. Como complemento a los estudios reglados, las universidades a distancia han explorado nuevos itinerarios formativos dirigidos a los diferentes perfiles de estudiantes. Proponemos flexibilizar nuestra oferta, permitiendo cursar asignaturas libremente, cuya superación sea reconocida mediante certificados de formación permanente.
  • Para evaluar la calidad de su oferta formativa, la UNED necesita analizar de forma continuada la adaptación de sus cursos a las necesidades de la sociedad. En este punto, al margen de la necesidad de responder a las demandas de la ANECA (de carácter más burocrático que real), internamente es preciso generar un conjunto de prácticas que nos permitan establecer niveles mínimos de calidad sin penalizar la necesaria agilidad en la adaptación de los programas de estudio:
    • Definición de la estructura mínima de un curso virtual en la UNED, de manera que sea comparable con los cursos elaborados por otras universidades que comparten con nosotros el marco del EEES. Esta definición hará referencia a elementos básicos del curso como son su apoyo docente, la tipología de materiales didácticos empleados, y los sistemas de evaluación, reconocimiento y certificación de competencias que se emplean.
    • Para poder cumplir el nivel de calidad básico de nuestros cursos virtuales, será imprescindible dotarnos de una nueva plataforma de cursos virtuales, en sustitución de nuestra obsoleta plataforma aLF. El retraso en la toma de esta decisión nos ha situado en una posición de desventaja no solo frente a las nuevas universidades en línea, sino ante las presenciales, que disponen ya de campus digitales con más funcionalidades que el nuestro. Nuestro compromiso es elegir la nueva plataforma tecnológica en un plazo máximo de 6 meses, e implantar la sustitución de forma decidida pero prudente, garantizando en todo momento la continuidad en la prestación de nuestros servicios, y facilitando una transición suave y paulatina al profesorado y los estudiantes. Todo ello se hará de forma coherente con la revisión integral de servicios y tecnologías de apoyo propuesta en el capítulo 8, dedicado a la tecnología.
  • En cuanto a las medidas de apoyo a la docencia, la producción de recursos y materiales para la enseñanza a distancia es una de las tareas más importantes del PDI y constituye una de las señas de identidad de la UNED. Para crear materiales digitales de calidad se propone ofrecer al PDI el apoyo de equipos especializados en la elaboración de recursos y materiales didácticos actuales, de calidad, y adecuados a las necesidades de cada asignatura. Para ello se coordinarán de forma integrada y  transversal algunos de los servicios que actualmente prestan CEMAV, la Editorial y el CTU, y se reforzarán las áreas necesarias, con el fin de ofrecer a los equipos docentes una carta de servicios entre los que puedan seleccionar los recursos que cada uno considere más adecuados para el logro de las competencias en sus materias y asignaturas.
  • Dentro de ese nuevo plan de apoyo a la docencia, se propone crear una unidad especializada que se dedique a la analítica del aprendizaje y la gestión de los datos que se producen en los cursos virtuales. El docente interesado contará con todos los datos necesarios para valorar la evolución de sus cursos y asignaturas, con la información procesada y bajo demanda que sea de ayuda para diseñar, hacer seguimiento y evaluar el aprendizaje.
  • En consonancia con los principios básicos de participación, coordinación y gestión del conocimiento de la organización, proponemos una modificación profunda de las vías de comunicación entre el profesorado y el personal de apoyo a la docencia. Se dispondrá de un espacio interno donde todos los colectivos de la UNED puedan consultar e intercambiar experiencias y buenas prácticas sobre cuestiones metodológicas, de aplicación de tecnologías o de gestión de cursos. Se tomará como base la documentación generada en los múltiples proyectos de redes de innovación docente que han sido desarrollados por el PDI y que ha sido infrautilizada.